Elianapilar’s Blog

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El Perrito y el Gatito

                                   Un perrito y un gatito images[1]

se pusieron a jugar

se abrazaban, se besaban

sin llegarse a lastimar.

 

Perro y gato no se quieren,

nunca se han podido ver.

Pero cuando están jugando

son amigos de verdad.

Mi carita

Mi carita redondita

tiene ojos y nariz

y también una boquita

para cantar y reir .

 

Con mis ojos veo todo

con mi nariz hago ¡ACHIS!

y con mi linda boquita

como copos de maíz.

EL RENACUAJO PASEADOR

EL RENACUAJO PASEADOR

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Cuento en verso de Rafael Pombo  

El hijo de Rana, Rinrín Renacuajo,

salió esta mañana, muy tieso y muy majo.

Con pantalón corto, corbata a la moda,

sombrero encintado y chupa de boda.

“¡Muchacho, no salgas!” Le grita mamá.

Pero él hace un gesto y orondo se va.

Halló en el camino a un ratón vecino.

Y le dijo: ”¡Amigo! venga, usted conmigo.

Visitemos juntos a doña Ratona

y habrá francachela y habrá comilona”.

A poco llegaron, y avanza Ratón.

Estirase el cuello, coge el aldabón.

Da dos o tres golpes, preguntan: “¿Quién es?”

“–Yo, doña Ratona, beso a usted los pies”.

“¿Está usted en casa?” –”Sí, señor, sí estoy:

y celebro mucho ver a ustedes hoy;

estaba en mi oficio, hilando algodón.

“Pero eso no importante; bienvenidos son”.

Se hicieron la venia, se dieron la mano,

y dice Ratico, que es más veterano:

“Mi amigo el de verde rabia de calor,

démele cerveza, hágame el favor”.

Y en tanto que el pillo consume la jarra

mandó la señora traer la guitarra

y a Renacuajito le pide que cante

versitos alegres, tonada elegante.

“–¡Ay! de mil amores lo hiciera, señora,

pero es imposible darle gusto ahora,

que tengo el gaznate más seco que estopa

y me aprieta mucho esta nueva ropa”.

“–Lo siento infinito, responde tía Rata,

aflójese un poco chaleco y corbata,

y yo mientras tanto les voy a cantar

una cancioncita muy particular”.

Mas estando en esta brillante función.

De baile y cerveza, guitarra y canción,

la Gata y sus Gatos salvan el umbral,

y vuélvase aquello el juicio final.

Doña Gata vieja trinchó por la oreja

al niño Ratico maullándole: ”Hola”

y los niños Gatos a la vieja Rata

uno por la pata y otro por la cola.

Don Renacuajito mirando este asalto

Tomó su sombrero, dio un tremendo salto,

y abriendo la puerta con mano y narices,

se fue dando a todos “noches muy felices”.

Y siguió saltando tan alto y aprisa,

que perdió el sombrero, rasgó la camisa,

se coló en la boca de un pato tragón

y éste se lo embucha de un solo estirón.

Y así concluyeron, uno, dos y tres,

ratón y Ratona, y el Rana después;

los gatos comieron y el Pato cenó.

¡Y mamá Ranita solita quedó!

 

REPORTAJE: EDUCACIÓN

El ratón con pañales

 

Distintos parvularios españoles introducen el ordenador en las actividades educativas y lúdicas de los niños – La experiencia demuestra que las computadoras a veces subsanan la torpeza infantil con las manualidades

 

 

 

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Mientras Arnau, que acaba de cumplir 3 años, se concentra delante del ordenador para salvar a los peces de colores clicando en el buen momento para que no caigan fuera del agua -inmerso en uno de los escenarios del CD educativo El Teclado de los Bebés- su madre, que ya sabe lo que va a ocurrir a continuación, le dice sonriendo a la educadora de una de las aulas de P2 del parvulario Ter Vint de Barcelona: “Por favor, no hagáis esto por la tarde, porque luego no hay manera de que quiera irse”.

Minutos después, Arnau protesta en brazos de su madre diciendo que quiere quedarse y señala insistentemente la pantalla del ordenador, aunque su sitio ya lo ha ocupado Julia, de su misma clase, que está tan concentrada y sonriente como su compañero hace sólo unos segundos. “Y después de los peces, el juego de los cofres, ¿vale?”, pregunta la niña a la educadora mientras teclea con entusiasmo el teclado de colores.

Mireia Sebastián, directora del parvulario Ter Vint, explica que los niños disfrutan sin lugar a dudas con el manejo del ordenador. Empezaron a introducirlo en las aulas de P2 hace 8 años, cuando observaron que, incluso los niños muy pequeños, cuando sus padres venían a pedir información sobre el parvulario y estaban en el despacho de la directora, se sentían atraídos por el ordenador del despacho: “Para ellos es como un juguete, y nosotros queremos que conozcan esta herramienta como algo familiar, que no les dé miedo; que sepan manipularlo”.

En este parvulario, como en todos los que se acerca la tecnología a los más pequeños, se trabajan conceptos evolutivos acordes a estas edades a través de juegos educativos (formas, colores, orden, medidas, vocabulario, dibujo, etc.).

Sebastián explica cómo hay niños que son más torpes manualmente y sin embargo con el ordenador realizan dibujos bonitos, pintan con todos los colores que eligen, siempre sin sobrepasar las líneas, y todo esto les sube la autoestima.

Con esta opinión coincide Toni Matas, editor de Barcelona Multimedia, porque desde los inicios de la editorial, en 1994, han recibido en su web  numerosos mensajes de padres de pequeños usuarios con habilidades manuales aún por desarrollarse, que en el ordenador conseguían creaciones muy logradas que hacían sentir a los niños verdaderos artistas.

“En nuestra práctica, también hemos observado que los niños de 2 años utilizan formatos diferentes, ya sea, papeles y lápices, pizarra y tiza, o juegos de ordenador, pero acaban plasmando los mismos conceptos cognoscitivos en todos ellos: dibujar círculos, hacer rayitas, mezclar colores, etc.”, explica Matas.

Cuando los niños empiezan a experimentar con el ordenador es importante dejarles descubrir libremente el entorno. “Hay que dejarles que se paseen, que cliquen dónde quieran, que exploren, que los entornos sean lo más abiertos posibles para así fomentar la creatividad, la curiosidad y la iniciativa en los niños: La propia experimentación y el descubrimiento ya suponen un aprendizaje en sí mismo”, dice Matas.

Según el director de Barcelona Multimedia, muchos de los programas comerciales o incluso los que proporcionan los organismos oficiales cierran las posibilidades de interacción, y la experiencia de una observación y de un descubrimiento libres.

Angelines Villaroya, directora del parvulario La Pequeña Cometa de Zaragoza, empezó a familiarizar a los niños de 1 y 2 años con los ordenadores en 2003 para reforzar los conceptos trabajados en el aula.

La experiencia es buena porque a los niños les gusta mucho y se acercan rápidamente cuando se enciende el ordenador pero el problema, explica Villaroya, es que al haber sólo un ordenador para 40 niños “a veces se cansan de esperar y se desperdigan por la clase”. Aunque la mayoría de padres están contentos de que sus hijos empiecen a manejar el ordenador a estas edades, otros “se quejan porque piensan que les van a estar tocando el ordenador todo el rato en casa”. Para la directora de La Pequeña Cometa, “los educadores y los padres tienen la responsabilidad de controlar el uso del ordenador y de dosificarlo”.

Un ratito más

En el parvulario Garabatos de León el ordenador es “herramienta de trabajo que, en el caso de los niños, es herramienta de juego, desde la apertura del centro, en 2005″, explica su directora Gema Priego. El objetivo es “que los niños se familiaricen con el ratón, que asuman de forma natural el uso de los ordenadores como algo cotidiano y que el uso del PC sea moderado y con buen fin”.

A los niños les encanta y siempre piden jugar un ratito más, explica Priego, que destaca lo gracioso que es observarles en la primera sesión: “Muchos niños pretenden coger y mover el puntero de la pantalla con al mano en lugar de usar el ratón, o mueven el ratón levantándolo y moviéndolo por el aire en lugar de deslizarlo sobre la alfombrilla”.

Fue viendo a su hijo que no tenía aún dos años extasiado delante de la pantalla del ordenador, “que además era en la época de las pantallas terribles en negro de Ms-Dos con la letra del cursor en blanco” cuando Fernando Darder, psicólogo, programador y Director de Creación y Desarrollo de Cibal Multimedia, se preguntó: “Si algo tan simple puede atraer así, qué pasaría con algo más elaborado y atractivo?”.

Para Darder, lo más importante a estas edades, a partir de los 18 meses y hasta los 3 años, es mantener la motivación del niño para que interactúe con lo que va ocurriendo en la pantalla. “Lo principal es que el niño interactúe con los juegos como si de un juguete se tratara; si el niño ve que sus acciones tienen una repercusión en el juego, eso de por sí es atractivo. Si ve cómo al mover el ratón se mueve algo en la pantalla y van explotando unas burbujas, lo repetirá y llegará a dominarlo. A los niños por naturaleza les gusta aprender y lo ideal es aprender jugando”.

Nativos Digitales

El equipo de la escuela infantil Capine, de Colmenarejo (Madrid) elaboró hace tres cursos el proyecto Bititi, el Ordenador en el Aula de Preescolar. Empezaron con un ordenador reciclado que donaron los padres de una alumna y organizaron los tiempos de utilización. “Pero como ocurre siempre en educación infantil, los resultados superaron las expectativas”, explica Susana Landrobe, directora pedagógica del centro. “Los niños lo saludaron como algo conocido y se arremolinaron rápidamente a su alrededor esperando que Bititi les contara algo. No en vano en el mundo de las TIC se llama a estos niños los nativos digitales”.

Para este curso, y gracias a la colaboración de algunos padres, el centro cuenta con un ordenador por aula. “La etapa 0-3 años tiene gran relevancia pues se asientan las bases para realizar aprendizajes fundamentales (lectoescritura, pensamiento lógico-matemático) en etapas posteriores”, explica Landrobe.

Gracias a Bititi, “redescubrimos las posibilidades del ordenador como herramienta privilegiada que permite la capacidad interactiva y la posibilidad de repetir una misma secuencia las veces que sea necesario para afianzar el aprendizaje”.

En el centro madrileño no hay horario determinado para utilizar el ordenador, sino que forma parte de las actividades cotidianas de aprendizaje. Fundamentalmente se utilizan los programas multimedia interactivos para potenciar tareas de atención, discriminación perceptiva, destrezas manipulativas, memoria y función simbólica, siempre adaptadas a la edad del niño.

El primer día de curso, explica Landrobe, cuando se introdujo el ordenador en el aula de P2 la educadora les dibujó en la pizarra los principales componentes y les enseñó los nombres de cada uno. Ese mismo día, al llegar a casa, los pequeños, emocionados, señalaron a sus padres el monitor y el telado.

“El ordenador se utiliza todos los días, por cortos períodos de tiempo, en función de la capacidad de atención y de los tiempos óptimos de estimulación. Para niños de 12 a 18 meses su capacidad de concentración en una misma actividad suele ser de unos 5 minutos; desde los 18 a los 24 meses podemos aumentar a 8 minutos y a partir de 3 años ya a 10-12 minutos”.

En el centro están convencidos de que las TIC ofrecen a los niños desde muy temprana edad una estimulación rica y variada y una atención educativa de calidad y personalizada y, en opinión de Landrobe, “estamos educando a niños del siglo XXI, hoy en día resulta anacrónico hablar de un aula de informática, tanto como si hubiéramos hablado de un aula del bolígrafo cuando nosotros estábamos en el colegio”.

 

EL PAIS,  LAURA ROSSELL 04/09/2008

MI CASA

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Tiene mi casa

puertas de rejas,

blancas paredes

 techo de tejas,

como otras tantas.

Pero hay en ella

cierto secreto

que la hace bella

¿no lo adivinan?

 paz y armonía

quien lo diría

en una casita

 tan pequeñita.

 

Araña, Arañita

 

ARAÑA, ARAÑITA

Araña, arañita,
sube la escalera.
Araña, arañita,
sube sin parar.
Y ¡pum, que se cayó!
Y ¡pum, que se cayó!
Vino un sapo
y se la comió.

LA VACA BLANCA ROSA

       En una casa de campo vivía una simpática vaquita a quien le llamaban Blanca Rosa. Era muy trabajadora fabricaba leche todo el día, por eso todos la querían mucho.

Blanca Rosa se sentía muy orgullosa porque ella no era una vaquita cualquiera, era muy importante, fabricaba una leche riquísima, especial, que a todos los niños les gustaba beber.

Cierto día la vaquita comenzó a caminar despacito, despacito, mientras miraba todo… Vio que muchas flores habían salido de su casita de invierno… Otras parecían peinarse con cuidado su colorida cabellera. Aspiró … ¡Sahh…! ¡Que lindo perfume!

Le pareció que penetraba muy adentro de su cuerpo el sol… el aire… el calor… Y descubrió así solita, sin que nadie se lo dijera, que estaba por llegar la PRIMAVERA.

     – Basta de vaca lechera -rezongó- ¡No tengo ganas de trabajar!

Decidió salir de paseo en busca de aventuras.

      – ¡Que trabajo abrir la tranquera! Pfff… Pfff… ¡Ya está!

Al salir cortó dos flores… Una se la puso detrás de la oreja y la otra con mucho cuidado se la enganchó en su colita…

       – ¿Estaré hermosa? -pensó.

Se acercó a un charquito y ¡Ohhh! se vió tan bonita que ya no pudo ser la misma… Y entonces comenzó a caminar como una hormiguita, dando largos, larguísimos suspiros…

Luego saltó igual que un conejo…

Mientras tanto…  el tiempo iba pasando y cada vez era más tarde. El sol hacía rato que se había dormido y la luna remolona no quería salir. Blanca Rosa seguía paseando…

Pero de pronto ¡Crrr…! ¡Crrr…!

       -¿Qué ruido más raro?

Paró las orejas, abrió muy grandes los ojos…  ¡Crrr…! ¡Crrr…!

Los cuatro pelos de su frente se pusieron de punta y del susto la flor que adornaba su cabeza se cayó.

        ¡Crrr…! ¿Serán fantasmas? … ¡Fantasmas!…

Temblaba la pobre Blanca Rosa; su colita no sabía donde esconderse. ¡Mejor escapar! Ahora la vaquita parecía una liebre -¡Corría! ¡y corría! … Y ¡Cómo corría!…

Estaba oscuro… cada vez más oscuro…

No pudo encontrar el camino de regreso. ¡Pobrecita la vaca Blanca Rosa!  ¡Estaba perdida!

Perdida… parecían gritar las flores, que ahora se escondían sin mirarla.

Perdida… parecían gritar los bichitos de luz.

Perdida… gritaban todos los árboles.

¡Perdida!   ¡Perdida!   ¡Perdida!

La vaquita se sintió cansada, con frio y miedo y sin darse cuenta se quedó dormida. Así pasó la peor noche de su vida.

A la mañana siguiente más tranquila pudo encontrar el camino… Estaba abierta la tranquera como si la estuviesen esperando.

… Miró hacia todos lados y entró luego despacito, bajando con vergüenza la cabeza y espiando de vez en cuando…

De pronto vió los niños… ¡Qué verguenza! Ya estarían enterados de su escapada…

Arrepentida, no quiso ni mirarlos… Un lagrimón grandote corría por su ancha carota…

pero ellos contentos con sólo verla, le regalaron un collar enorme de flores y le cantaron esta linda copla:

“Tengo una vaquita mansa,

la vaca más buena moza,

de pelo color naranja

y manchas de mariposa”. j0283930

Ahora Blanca Rosa fabrica más leche que nunca mientras pasea de un lado a otro luciendo su collar.

Los Pollitos

Canción de los pollitos

Los pollitos dicen,
pío, pío, pío,

cuando tienen hambre,
cuando tienen frío. La gallina busca
el maíz y el trigo,

les da la comida
y les da abrigo.

Bajo sus dos alas
se están quitecitos,

y hasta el otro día
duermen calentitos.

Canción de Cuna de los Elefantes

El elefante lloraba

porque no quería dormir…

Duerme, elefantito mío,

que la luna te va a oír…

Papá elefante está cerca;

se oye en el manglar mugir.

Duerme, elefantito mío,

que la luna te va a oír…

El elefante lloraba

con un aire de infeliz

y alzaba su trompa al viento;

parecía que en la luna

se limpiaba la nariz…

Duerme, elefantito mío;

¿por qué no quieres dormir?

Estoy mirando la luna

que muy pronto se va a ir.

La Pobre Viejecita

 

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Érase una viejecita

Sin nadita que comer

Sino carnes, frutas, dulces,

Tortas, huevos, pan y pez

Bebía caldo, chocolate,

Leche, vino, té y café,

Y la pobre no encontraba

Qué comer ni qué beber.

Y esta vieja no tenía

Ni un ranchito en que vivir

Fuera de una casa grande

Con su huerta y su jardín

Nadie, nadie la cuidaba

Sino Andrés y Juan Gil

Y ocho criados y dos pajes

De librea y corbatín

Nunca tuvo en qué sentarse

Sino sillas y sofás

Con banquitos y cojines

Y resorte al espaldar

Ni otra cama que una grande

Más dorada que un altar,

Con colchón de blanda pluma,

Mucha seda y mucho olán.

Y esta pobre viejecita

Cada año, hasta su fin,

Tuvo un año más de vieja

Y uno menos que vivir

Y al mirarse en el espejo

La espantaba siempre allí

Otra vieja de antiparras,

Papalina y peluquín.

Y esta pobre viejecita

No tenía que vestir

Sino trajes de mil cortes

Y de telas mil y mil.

Y a no ser por sus zapatos,

Chanclas, botas y escarpín,

Descalcita por el suelo

Anduviera la infeliz

Apetito nunca tuvo

Acabando de comer,

Ni gozó salud completa

Cuando no se hallaba bien

Se murió del mal de arrugas,

Ya encorvada como un tres,

Y jamás volvió a quejarse

Ni de hambre ni de sed.

Y esta pobre viejecita

Al morir no dejó más

Que onzas, joyas, tierras, casas,

Ocho gatos y un turpial

Duerma en paz, y Dios permita

Que logremos disfrutar

Las pobrezas de esa pobre

Y morir del mismo mal